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QUIEN SOY

Mi nombre es Tamara Barranqueras Alcalá. Siempre he sido muy sensible y de pequeña ya empatizaba o percibía mucho sobre el mundo interno de las personas. En ocasiones, no me resultaba fácil sostener todo lo que sentía y no me sentía comprendida por el mundo externo. Me refugiaba en mi cueva porque no sintonizaba con lo que veía.

En mi ya resonaban campanas de hacia dónde se dirigía mi camino, me interesaba todo lo relacionado con la ayuda, psicología, filosofía, cooperación, etc. En mis momentos de introspección, me refugiaba leyendo libros de metafísica, filosofía, psicología, astrología que, de alguna forma, daban explicación a todas mis preguntas, algunas de ellas muy trascendentes. Y también, el tarot, que durante todos estos años es y sigue siendo mi compañero de viaje. Más allá de la imagen distorsionada que ha tenido, constituye una guía de autoconocimiento y arquetipos universales sobre les diferentes procesos evolutivos del ser humano.

También el arte ha estado presente, ya que me ha servido para poder expresar y conectar con mi creatividad: la música, la fotografía, la pintura (a través de mi padre)…la escritura, la danza, etc.

Empecé formándome en pedagogía y, aunque, no sabía si en aquel momento me cambiaría a psicología, a día de hoy siento como un gran regalo el haber podido estudiar pedagogía porque me he dado cuenta que la psicología ya estaba en mí y necesitaba aprender mucho sobre la pedagogía. Un estudio muy Interesante, un gran aprendizaje personal y rodeada de bellas almas.

Mi proyecto de final de carrera fue la creación de un proyecto de comprensión lectora con el libro de cuentos de Jorge Bucay “Déjame que te cuente” en la Associació Cultura Viva Santboiana que es el sitio donde realizaba mis prácticas. Me lo pasé genial cuando lo ponía en práctica, con aquel grupo de mujeres que tanto les gustaba aprender y, al final, hacíamos un pequeño debate sobre el mensaje personal que traía cada cuento, ahí surgió una llamada interior de, en algún momento unir los dos mundos (el educativo y el espiritual o de crecimiento personal).  Les gustó mucho el proyecto y me propusieron contratarme. No me lo pensé, me gustaba muchísimo el sitio y el funcionamiento. Así, empecé a trabajar como gestora de subvenciones y proyectos en la Asociación (algo que al principio me parecía aburrido pero que me fue muy útil para aprender sobre aspectos más prácticos) y también estaba en las clases de alfabetización de lecto-escritura con mujeres de otras etnias. Fueron 3 años maravillosos con grandes aprendizajes; con gente pura, auténtica, genuina y que me sirvieron para desenvolverme, entrar en contacto con entidades, la administración y también para coger seguridad para hablar en público… para formar.

Al cabo de 3 años decido volver a mis raíces y encontré trabajo cerca de mi pueblo, de Informadora Juvenil y Asesora vocacional, donde informaba a los jóvenes sobre las actividades culturales, sociales y educativas de la ciudad y también les orientaba o daba información sobre los estudios superiores o todas las posibilidades educativas y formativas que tenían para elegir su futuro. Aprendí muchísimo sobre la administración, desde el otro lado. Antes, como entidad y ahora, estando dentro del Ayuntamiento. Aunque me daba un poco de respeto trabajar con jóvenes, me encantó y conecté muchísimo.

Estuve 5 años. A los 29 años de repente todo cambia. Fue un año extraño, cambios, bajas en los compañeros, la muerte de mi abuela materna…me gustaba el trabajo pero estaba también saturada y muy cansada y, al mismo tiempo, sentía también que aunque lo estaba disfrutando mucho, ese no era mi lugar y que pronto iba a cambiar. Y…así fue. Un día, una sensación extraña me invadió. Cuando atendía la gente, empezaba a percibir otras cosas, sus energías, sus pensamientos, sus cargas, su mundo interno…y también de los sitios donde iba. Algo que ya me resonaba de cuando era pequeña. Ahí empieza otra etapa; una apertura y un camino de descubrimiento hacia el yo esencial.

Fue a más, mis sensaciones y percepciones cada vez eran mayores, hasta tal punto que no podía controlar, no lo podía sostener y me encontraba realmente mal. Yo, en ese momento no sabía que era, pero lo intuía. A veces hablaba con la mujer de la limpieza que era argentina y me decía que, mi energía estaba cargada, que notaba cosas de otras personas. Aquello me resonó automáticamente. Aunque me traté con terapia convencional, para mí no fue del todo efectiva, aparentemente, todo estaba bien pero yo por dentro (mi alma) no lo estaba.

Entonces descubrí varios terapeutas de terapias energéticas y transpersonales y ahí empecé a notar resultados. Empecé a sentirme mejor, a conocer mi energía, a entender que estaba captando y nos reencontramos, hablo de mi espíritu, de mi esencia. Mi camino se fue abriendo hacia esa dirección. Empecé a formarme, al mismo tiempo que experimentaba muchas transformaciones, momentos de dolor, miedo, de impotencia, de enfermedad, visiones, infinitas sensaciones no conocidas hasta el momento… pero todas fueron parte de un proceso que hasta día de hoy sigue, que es un trabajo de enorme de autoconocimiento y sanación personal para paralelamente compartir y acompañar a los demás en sus procesos.

Empecé con las terapias en el 2011 y sigo acompañando a personas y energías en sus procesos con ayuda de todas estas técnicas y la canalización, el acompañamiento emocional y espiritual que es la base de mi terapia.

Se podría decir que estos son pilares de la terapia que realizo: canalización / orientación-acompañamiento / terapia sistémica / equilibrio energético / armonización energética..

También imparto formación sobre diferentes temas, aquí puedes verlo.